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Adeturs Isla Anapia te da la bienvenida. Te invitamos a descubrir más de nuestro emprendimiento.
DENOMINACIÓN: Isla Anapia
UBICACIÓN: Isla Anapia, distrito de Yunguyo, provincia de Yunguyo
Venimos recibiendo visitantes desde el año 1998, nuestra ubicación, cerca de la frontera con Bolivia le permite articularse con algunos atractivos de ese país.
En Anapia ofrecemos servicios de hospedaje y alimentación así como actividades como la pesca artesanal, caminatas contemplativas de paisajes, interpretación y safari fotográfico de vicuñas y paseos en bote.
Somos parte importante del destino Lago Titicaca y hemos sido galardonados con el Premio Nacional al Mejor Proyecto de Participación Social.
Gracias al contacto con los visitantes se ha instalado una biblioteca para la comunidad íntegramente creado con de libros y bibliografía aportados por los turistas.
Nuestra capacidad de alojamiento esta bordeando las cincuenta camas. Anapia es parte de un archipiélago, islas pequeñas que pueden ser visitadas en Veleros.
Una vez que llegas a la isla Yuspique, y te conducimos a las alturas para que aprecie las vicuñas de la comunidad. A inicios del proyecto estos camélidos sumaban una veintena, hoy superan el centenar.
Luego te guiaremos hasta un mirador que en tiempos preíncas sirvió para observarlos astros en función de las decisiones que demanda la actividad agrícola. Muy cerca se encuentran chullpas (tumbas de piedra) pertenecientes a la cultura Pukina.
En este sector de Yuspique también se aprecian cultivos rotativos de papas, habas y cebada, pensados desde siempre para alimentar a la población siguiendo sistemas que en lugar de empobrecer la tierra, la mantienen viva y fértil.
De regreso al embarcadero, nuestras señoras te recibirán con una sorpresa llena de color y sabor: bajo un toldo lleno que protege las cabezas de la intensa radiación solar, está puesta una mesa con los resultados de una maravillosa huatia, un tipo de pachamanca andina que se hace solo con papas y habas. Las comuneras de Anapia acompañan con generosidad esta huatia colorida y sabrosa, con algunos pejerreyes recién pescados, que son una delicia.
Este almuerzo es una gran ocasión para conversar con los anfitriones sobre el proyecto: siempre estamos ávidos por conocer qué pasa en otros lugares del Perú y del mundo. El buen humor termina por distender la reunión, hasta que alguno da la voz para salir a navegar en velero, antes de que la tarde avance.
Los veleros son las embarcaciones que usamos para salir a pescar todos los días. La vuelta que damos incluye el ingreso a los canales que circulan entre las islas y luego salen al lago amplio y despejado, en cuyos bordes remotos brilla la impresionante cordillera Real, con sus nevados teñidos de colores intensos por la luz de la tarde.
En el contacto con el turismo se han dado fenómenos muy interesantes en la población de Anapia. Por ejemplo, en la comunidad contamos con una biblioteca creada gracias a las donaciones de los visitantes. En ese local se suelen realizar por las noches reuniones entre viajeros y comuneros, en las que fluye el diálogo y se dan a conocer aspectos de la realidad que muchas veces el turismo convencional soslaya, como son las condiciones cotidianas de vida, lo que significa vivir al lado de una frontera y nuestras proyecciones hacia el futuro.
